sábado, 22 de septiembre de 2018


   ESTADISTICAS...

         Estadísticas... ¿Hay estadísticas de la atención en la montaña?, me preguntaron hace muy poco. Por supuesto que sí.
         En mi época (lejana época) Don Alvarez, enfermero de Anfama, constructor, revisor,farmacéutico,estadístico,ingeniero logístico,jefe de enfermeros, jefe de agentes sanitarios y aún todavía mucho más que agregar, llevaba prolijamente anotado en un cuaderno las prestaciones médicas de enfermeros y agentes sanitarios de la Alta Montaña. Con estos cuadernos bajaba regularmente a la city tucumana y entregaba copias al SIPROSA,para mí,para el Area Programática y para el Ministerio de Gobierno.
      ¿Qué pasó con esos reportes? No lo sé. Quedaron guardados, protegidos,¿Fueron estadísticamente utilizados? Tampoco lo sé.
      Es cierto que los sistema de prestación médica deben llevarse por las estadísticas. Deben ser objetivos. Pero...
      Cuánto vale la vida de una persona. Y ... cuánto vale la vida de una persona cuando no existen otras opciones. Y entonces, aquí, la cuestón real y bien objetiva es que verdaderamente no hay otras opciones más que las que nos puede brindar la tecnología para lograr el bienestar y la salvación de la gente de la montaña.
       No hay nada que reemplace al avión con sus bajos costos, ni nada que reemplace al helicóptero en su maravilloso y veloz vuelo hacia el cielo montañés.
       Una vez, un lejano director de la DPA ( siempre muy lejano, ya fallecido) me dijo, cuando hacía la cuenta de los costos de vuelo:
       - Habría que hacer un pueblo en la montaña, con hospital y todo-
Y no le faltaba razón. Cuán mágica sonaba la frase. Todos reunidos en montón, para la atención médica y su prevención. Una Comuna, un juez de paz, una escuela, un hospital de montaña.
       ¡Cuánto ahorro significaría! ¡Cuántas ventajas!
       No sé siquiera si algún gobierno lo habría considerado. Menos escuelas, menos maestros,menos trabajo, etc, etc, los famosos operativos sanitarios dejarían de tener sentido y con ello la influencia política. Mucho para ver ¿No?
       Ha pasado el tiempo y aún no ha sido posible...

jueves, 20 de septiembre de 2018



   EL AGUILA MORA


         El niño miraba el horizonte...La mañana serena y luminosa parecía no transcurrir en el tiempo. A lo lejos , alguien hachaba leña. Más cerca , en la casa de los Ayala, se escapaba el olor a humo de aliso del fogón recién encendido,precediendo al almuerzo.La olla de hierro burbujeaba un guiso sabroso colgando de la cadena del techo aceitoso y ennegrecido por el hollín.
    - Mire doctora!- el viento le movía el flequillo retinto, y los ojos negros y vivaces,con una sonrisa de dientes envidiables se achicaban para mirar a lontananza. - Allá, ese que se ve ahí es mi hermano que está viniendo!
    Sí,algo se ve mover en el horizonte.Sí, definitivamente es un jinete a caballo.Casi no lo distingo, sólo el movimiento de un punto en la lejanía...
   -Y mire usté, viene en la mula .
   - Y cómo sabés que viene en la mula-
   - Porque vea usté, tiene la cola finita, por eso...
   Cómo hace para distinguir, no lo sé. Estamos disfrutando de unos bombones que siempre traigo conmigo.Sentados en un tronco, relajados. Mi interlocutor apenas tiene ocho añitos. Está contándome que la mañana anterior salió a practicar con el lazo y sintió de pronto un aleteo gigante sobre su cabeza.Era el águila mora.
   - Y me chuschó la cabeza, me quería levantar,como si fuera una oveja, esa águila...Ahí salió mi hermano, con la escopeta la va a cazar...
   Bueno, me voy, tengo que volver al dispensario, hay cosas que hacer, de paso llegaré a la escuela,siempre hay novedades. Con la mano saludo y apuro el paso.
    Transcurre el día soleado, sin apuros, con mate eran lo de don Gutiérrez,con una noche silenciosa y sin rumores. Solitaria.
   La mañana llega fresca ,llena de rocío, y me encuentra en la pista de Chaquivil esperando el avión.
   Hay que tener paciencia, una hora, dos, quién sabe? Mi amiguito sube corriendo la cuesta. Trae una bolsa arrastrando a duras penas. Bajo a ver de qué se trata.
   -Doctora,doctora,mire!-
   Abre la lona y lo que muestra me deja atónita. Es un águila mora. Gigantesca,enorme, bella...
  -Esta mañana la mató mi hermano,ya no va a llevarse las cabritas, ya no más...La quiere para usté, doctora?
   Es hermosa. De pronto recuerdo a mi primo Juan Domiján, excelente taxidermista.
   -Y bueno, dámela,me la llevo.
   -Chau doctora!- Se va corriendo el chango cuesta abajo. Sorpresivamente se siente el ruido de un motor y el Hotel Zulú Papá viene hacia mí, carreteando por la pista todavía húmeda.
   - Qué es eso- me pregunta el piloto
   - Es un águila mora-
  - Y se va a traer esa águila en el avión?
   -Sí, la voy a embalsamar
    Son las dos de la tarde. Hace rato aterrizamos. Llevo las botas sucias de barro y pasto,la cara y las manos quemadas por el sol. Cuelga de mi hombro el gigantesco pájaro, que es tan grande que sus alas rozan el piso. Qué aspecto tan extraño debo de estar dando. Me siento como Indiana Jones...

domingo, 2 de septiembre de 2018

Mundo en Bicicleta - Cruzada en Bicicleta por el Medio Ambiente

Mundo en Bicicleta - Cruzada en Bicicleta por el Medio Ambiente: Mundo en bicicleta es más que un viaje por el mundo en bicicleta, es una cruzada en bicicleta a favor del medio ambiente. Cecilia Graña y Alejandro Aubain viajan en bicicleta compartiendo y transmitiendo su entusiasmo por el cuidado del medio ambiente; para lograr tal fin estos diseñadores se valen de dos herramientas fundamentales: el proyecto educativo Arboles por Siempre y las charlas y talleres de educación ambiental.

LLEGANDO A CHAQUIVIL

   Retornando a los recuerdos lejanos,que nunca se pierden, sino que están dormidos, y,cuando alguien por cualquier motivo,toca a su puerta, se despiertan más vivos que nunca...
   Habrá sido la tercera vez, o la cuarta, quizá,que llegaba a Chaquivil. Había llovido los días anteriores, pero ahora fulguraba la mañana ,brillante y el follaje verde de la pradera hacía estremecer la vista.
   Vestida "a todo trapo", jeans nuevos,camisa a cuadros, mochila a la espalda, botas de cuero nuevas y relucientes,había dejado atrás la pista y también al avión,y me adentré con ímpetu por el sendero que iba hacia la Sala primero y luego hacia el pequeño dispensario que me servía de hogar transitorio.
   Cruzando la escuela, saludando a los maestros y chicos que disfrutaban del recreo, el sendero estrecho se abría como una arteria blanca entre piedras y musgos.
   ¡Qué satisfacción! Aceleré el paso porque el viento fresco me daba en la cara y me revivía.El olor de la paja húmeda, indescriptible,traía un vaho de primavera-verano. Por ahí con el ruido de los pasos, escapó siseando una serpiente.A lo lejos un mugido solitario. Un chasquido de alas, un relincho.
   Pasé el alto de la loma verde y poco a poco el camino sinuoso se fue adentrando en el bosque de alisos.El silencio se profundizó,el sol fue oculto tras las ramas altas de árboles centenarios. sólo oía el jadeo de mi respiracón rítmica y el resbalar del calzado entre piedras y arena.
   En lo más profundo del bosque el sendero se bifurcó en varias direcciones y se perdió detrás de un lodazal de varios metros de largo : la famosa ciénaga...
  Busqué un camino alternativo, no lo había. Hacia adelante sólo había barro movedizo y alguno que otro parche de paja que había sobrevivido a la tormenta  y que semejaban islas en medio de tanto barro. Tanteé. Había algunas partes más firmes que otras. -Bueno, tengo que seguir, me dije. No me va a parar un poco de barro. Y avancé varios pasos adentro del lodo.
   Al principio bien, un poco pesado,pero los pies sólo se hundían un poco y avancé sin problemas,
   Hice quince pasos sin problemas. Qué bueno! Sigo adelante,resueltamente.
   Hago un solo tranco rápido y... mi bota se hunde hasta el borde de la canilla en un barro espeso y pegajoso.Ja! Un pie adentro y el otro afuera... Pierdo el equilibrio,apoyo el otro pie, y...también me lo traga el barro!
   Triste imagen ésta...Ahí parada en medio de un bosque silencioso y penumbroso, en medio de un lodazal, ha quedado la doctora del cerro, atrapada sin poder salir. Atrapada real y totalmente. Sumergida en el barro sin poder alzar los pies (el barro ejerce un efecto sopapa y las botas están como pegadas al suelo)
   Me quedo ahí, quieta, parada.Expectante, con la mochila al hombro. Ya vendrá alguien por este sendero.Con calma, aprovecho para observar el paisaje que me rodea.Pareciera que los árboles enormes están inclinados sobre mí, observándome también. Ni un soplo de viento, ni un ave, ni un bicho, ni un sonido. Nada.
   Pasa una hora, calculo, quizá fue menos, y entiendo que quizá en todo el día no venga nadie por este sendero.
   No hay mas remedio que sacarse las botas. Por suerte, puedo. Primero un pie, luego el otro. Descalza, en el barro. Primero arrojé la mochila a un costado, para no caerme.
Sin el peso del cuerpo es fácil levantar las botas.
   A cruzar lo que resta del lodazal descalza , el barro se me pega en las manos, la cara, me salpica el pelo,la espalda. Por fin lo blando da lugar a las pequeñas islas que juntas forman terreno más firme.
Por último tierra dura y seca.
   Cuando llego a la casa de Berta, la enfermera, su hija se asombra y llama : Mamá! Venga, que viene la doctora toda embarrada!...Sí, la montaña te cambia todos los planes...Y siempre te sorprende...