jueves, 20 de septiembre de 2018



   EL AGUILA MORA


         El niño miraba el horizonte...La mañana serena y luminosa parecía no transcurrir en el tiempo. A lo lejos , alguien hachaba leña. Más cerca , en la casa de los Ayala, se escapaba el olor a humo de aliso del fogón recién encendido,precediendo al almuerzo.La olla de hierro burbujeaba un guiso sabroso colgando de la cadena del techo aceitoso y ennegrecido por el hollín.
    - Mire doctora!- el viento le movía el flequillo retinto, y los ojos negros y vivaces,con una sonrisa de dientes envidiables se achicaban para mirar a lontananza. - Allá, ese que se ve ahí es mi hermano que está viniendo!
    Sí,algo se ve mover en el horizonte.Sí, definitivamente es un jinete a caballo.Casi no lo distingo, sólo el movimiento de un punto en la lejanía...
   -Y mire usté, viene en la mula .
   - Y cómo sabés que viene en la mula-
   - Porque vea usté, tiene la cola finita, por eso...
   Cómo hace para distinguir, no lo sé. Estamos disfrutando de unos bombones que siempre traigo conmigo.Sentados en un tronco, relajados. Mi interlocutor apenas tiene ocho añitos. Está contándome que la mañana anterior salió a practicar con el lazo y sintió de pronto un aleteo gigante sobre su cabeza.Era el águila mora.
   - Y me chuschó la cabeza, me quería levantar,como si fuera una oveja, esa águila...Ahí salió mi hermano, con la escopeta la va a cazar...
   Bueno, me voy, tengo que volver al dispensario, hay cosas que hacer, de paso llegaré a la escuela,siempre hay novedades. Con la mano saludo y apuro el paso.
    Transcurre el día soleado, sin apuros, con mate eran lo de don Gutiérrez,con una noche silenciosa y sin rumores. Solitaria.
   La mañana llega fresca ,llena de rocío, y me encuentra en la pista de Chaquivil esperando el avión.
   Hay que tener paciencia, una hora, dos, quién sabe? Mi amiguito sube corriendo la cuesta. Trae una bolsa arrastrando a duras penas. Bajo a ver de qué se trata.
   -Doctora,doctora,mire!-
   Abre la lona y lo que muestra me deja atónita. Es un águila mora. Gigantesca,enorme, bella...
  -Esta mañana la mató mi hermano,ya no va a llevarse las cabritas, ya no más...La quiere para usté, doctora?
   Es hermosa. De pronto recuerdo a mi primo Juan Domiján, excelente taxidermista.
   -Y bueno, dámela,me la llevo.
   -Chau doctora!- Se va corriendo el chango cuesta abajo. Sorpresivamente se siente el ruido de un motor y el Hotel Zulú Papá viene hacia mí, carreteando por la pista todavía húmeda.
   - Qué es eso- me pregunta el piloto
   - Es un águila mora-
  - Y se va a traer esa águila en el avión?
   -Sí, la voy a embalsamar
    Son las dos de la tarde. Hace rato aterrizamos. Llevo las botas sucias de barro y pasto,la cara y las manos quemadas por el sol. Cuelga de mi hombro el gigantesco pájaro, que es tan grande que sus alas rozan el piso. Qué aspecto tan extraño debo de estar dando. Me siento como Indiana Jones...

2 comentarios:

  1. El águila mora! Que recuerdos aquellos!
    Comn su pluma, Ud doctora, hace estremecer el alma!
    No deje de continuar escribiendo estos relatos, porque son únicos, solamente Ud doctora ha vivido esa experiencia tan rica y conmovedora y que ya nadie más la ha de conocer tal como Ud la ha vivido...
    Gracias por los recuerdos...

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  2. Y usted amigo mío, debería subir aquí los enlaces de sus vuelos mágicos para que la gente disfrute de lo desconocido.

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