jueves, 14 de junio de 2012

Fue una noche que nos perdimos en la montaña la que imprimió mi amor por la aventura. Era una noche fría ,las luces de la ciudad brillaban abajo y las estrellas en lo alto. No sabíamos dónde estábamos, no nos quedaban provisiones ,y tirados en el pasto, abrigados con una frazada liviana , los cuatro, mis padres, mi hermana y yo, sólo nos teníamos a nosotros mismos.
Pasó mucho tiempo, mucha vida debajo del puente como se dice. Crecimos. Y llegué a la montaña...

 Trabajaba como medica de Operativos sanitarios cuando el gobierno solicito voluntarios para un operativo en Alta Montaña. No acierto a recordar cual fue la causa de tomar la decision de presentarme, si la busqueda de un trabajo estable(lo mas probable) ,la ansiedad de vivir una experiencia nueva, no se, la cuestion que alli estaba yo, esperando que me dieran las indicaciones para ingresar. Fue todo tan rapido...Me dijeron, prepare todo para mañana , que el helicoptero sale a las ocho. Asi de facil, yo no lo podia creer.

El helicoptero era de Gendarmeria Nacional, los pilotos eran de otra provincia, pero venian con la indicacion de quedarse  y se suponia que se quedaban para siempre. Fueron dias esos de intenso trabajo, los que nos habituamos pronto a volar viajabamos a los lugares mas altos y por mas tiempo, los que se mareaban quedaban en el margen del cerro, en los primeros poblados.

El cielo azul. El cerro inmenso. El pasto entre reseco y verde. El olor de la madera quemandose en las cocinas de leña de las escuelas. Los ojitos negros y vivaces de los niños, la sonrisa de blancos dientes , fueron la primera impresion y la que se quedo para siempre.

Atendiamos  en la escuela de cada zona, en un aula, en un dormitorio de los maestros , camilla improvisada...

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