miércoles, 29 de mayo de 2013

INVIERNO
                          Parece ya que ha transcurrido tanto tiempo...
                          En invierno, el pajonal amarillo que se abre pesadamente al paso. El siseo de alguna serpiente que se escapa, molesta, por el ruido de las botas. Habia estado en el camino, asoleandose.
                           La tierra reseca, quebrada, asomando entre las pajas. Y el sol arde a pesar de que el viento helado escama la piel. Todo es tan amarillo y marron, en el invierno.
                           De lo alisos, gruesos, arrugados y grises, cuelgan los hilos de los "cuarterones", gusanillos negros como hilachas, que crecen por miles en las hojas de los arboles y en el transcurso de los dias las agujerean impiadosamente, cumpliendo su ciclo vital. Entonces quedan los alisos desnudos, con sus hojas comidas, y como simple vestimenta invernal los largos y finos hilos que se prenden a las ropas, al sombrero, al pelo, caen sobre los brazos. Despues de andar un rato, una queda cubierta de gusanitos que caminan como saltando. Tan pequeños seres y que depredacion causan.
                            Desde la Escuela de Chaquivil a La Sala transcurre una hora. El ultimo recodo es una alta loma desde donde se observa, panoramica , La Sala , con sus techos de paja apretada y su corral de pirca y leña. El descenso es brusco, y la quebrada,honda y cenagosa. Hay que extremar los cuidados al apoyar los pies. Cuando paso debajo de los nogales añosos , de casi cien años, escucho gente acercandose. Parece que vienen aparceros de a caballo. Tintinean los estribos, se hablan a voces.
                              Llego a La Sala. Volteo la cabeza para ver si los aparceros ya estan llegando. En La Sala no hay nadie. Los perros no ladran. En la casita de Secundino, el casero y capataz, duermen la siesta. En el sendero bordeado de pajonal no aparece nadie. Solo se oye el sonido del viento, suave y pausado...
                               Luego, los lugareños me diran que lo que escuche fueron los fantasmas de la quebrada. Y me contaran que siempre se los siente llegar, hablar, reirse, pero nunca se los ve, ya sea de dia o de noche.
                               Y los volvere a escuchar, una y otra vez, en mis caminatas , mil y una veces...




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