miércoles, 29 de mayo de 2013

CHAQUIVIL

                      A traves del parabrisas del avion no se ve nada. El vapor de agua se ha congelado y forma una capa delgada de hielo que lo cubre todo. El piloto se guia por la altitud y por la brujula.
                       Hace un frio intenso. El termometro indica 8 grados bajo cero,pero con la velocidad del viento el calculo es casi de doce grados bajo cero. Y se sienten.
                        Estoy bien abrigada. Botines. Calzas de lana, pantalones gruesos, buzos varios, campera, pasamontañas, guantes.
                         En la montaña, ha dejado de nevar y el dia es de sol. El espectaculo es sorprendente. El silencio  y el motor del avion lo invaden todo. El suelo de la montaña esta blanco. Los arboles semejan arbolitos blancos de navidad con sus ramas negras. No hay animales a la vista.
                          Ahora zumba el viento. El avion aletea. Al descender, el hielo se va derritiendo poco a poco y la capa blancuzca se transforma en gotas que se deslizan como lagrimas hacia los costados del combado parabrisas. Veo que tambien sobre las alas se habia formdo una capa de hielo.

                          Descendemos en Chaquivil, donde el pasto esta amarillo y humedo. El viento es tan helado que parece quemar el rostro. Hasta con guantes dan ganas de meter las manos en los bolsillos. Atraviesa el pasamontañas. No se ve a nadie alrededor. Espero quince minutos. A lo lejos una casa humea. Bueno, es hora de partir. Parece que no hay novedades para la medico. Hay que seguir, y controlar aun siete zonas mas. A veces, cuando hay una urgencia de salud, alguien pone sabanas blancas sobre el suelo, o agitan una ropa blanca o pañuelos al paso del avion. Es la señal de emergencia. Entonces se aterriza y se espera media hora, o aun mas, hasta que llegan el enfermero o un mensajero con la novedad. De ahi, puede que haya que esperar dos horas mas o bien subir a un caballo y subir la montaña, olvidandose del regreso ese dia.
                           Por eso hay que recorrer minuciosamente la zona. Observando atentamente casa por casa. Y muchas veces son cinco horas de vuelo. Los oidos crujen con los sucesivos ascensos y descensos. La espalda se fatiga con los golpes que da el avion al "galopar" sobre la pista, y la cabeza duele  de tanto escuchar el repiqueteo constante del motor.
                           Ya nos volvemos para continuar vuelo cuando un grito me detiene. Es una señora anciana. Me sobrecoge el ver como viene vestida : Solo un batoncito de verano, una campera liviana, desflecada, sobre los hombros. Los pies casi desnudos. Tiembla. Cruza los brazos y viene llorando. Vuela de fiebre y "chucho".
 - Dra, por favor, deme alguito para esto que tengo, que debe ser la neumonia.
 - A ver, venga, doñaMaria...-
                            Al resguardo del ala ausculto a la paciente, y efectivamente, tiene una bronquitis aguda a devenir pronto en neumonia.
 - Tome, aqui tiene. Esto se toma asi y asi. Le anoto en la cajita del medicamento, por si no se acuerda bien-
 - Ay, hijita, estoy solita porque mi hijo ha bajado a la zafra. Entonces llora , las lagrimas corren por sus mejillas. Se estremece con nuevos escalofrios.
 - ay, doctorcita... Como sufro pensando en mi hijito ¿Le podria llevar Ud un pancito para el?
 - Bueno, doña Maria, deme el pan, se lo hare llegar. Ya vere.
                              Saca el pan-torta amasado por ella que trae bajo el brazo y me agradece infinitamente lo que hago por su "hijito" . Que ya es un hombre hecho y derecho, que se esta ganando la vida como puede. En ella no piensa. Se vuelve a su casa, despues de abrazarme y agradecer nuevamente.
                             El viento, que se ha hecho fuerte y cada vez mas helado le impide caminar rapidamente, la empuja hacia atras, le hace volar los vestidos. Y su agitacion, que no la deja.
                              Se pierde lentamente camino abajo, hacia su casa . Una paciente mas.
                              El viento zangolotea el avion con fuerza.
                               Tengo frio. Pero tambien tengo un calor que me crece por dentro.



1 comentario:

  1. Tremendoo!!!

    Gracias por compartirlo. Era sabido que cuando entre a este blog entre cerros tucumanos, aviones y medicina iba a terminar atrapado.

    Saludos!!

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