martes, 4 de junio de 2013




              DIARIO : Miercoles 04 de Mayo de 1994

                           Este es el tercer dia que estamos en Las Arquitas. Llegamos el sabado, subiendo en un avion del Aeroclub (Que pagamos) hasta Ancajuli, casi a las una de la tarde. El avion nos dejo y se volvio.
                           En Ancajuli nos encontramos con el nuevo secretario de la Comuna, Luis Nuñez, que por primera vez llegaba a la montaña y estaba alli desde hace 15 dias, estaba solo y nos recibio con gran alegria.
                           Me puse a la tarea de ordenar el CAPS y nos dio mucho gusto ver como anda de bien la heladera para las vacunas.
                          Entre los papeles viejos encontre un cuaderno de la Sra de Soage, antiguos dueños de la Sala de Ancajuli, donde estaban anotadas las trasmisiones radiales de unos años atras , muy interesantes. Toda una reliquia. Pernoctamos en el CAPS, luego de quedarnos despiertos hasta las cuatro de la mañana, ya que habia temas variados y bastante importantes sobre la montaña y sus habitantes.
                          Al dia siguiente, domingo, fue la busqueda de caballos. Tuvimos que esperar toda la mañana hasta que los prepararan y aprovechamos para dejar el CAPS hecho una pinturita.
                          Luis y el cuidador de la Sala (Puleta) quisieron acompañarnos para conocer la Sala de Las Arquitas. Al principio muy bien, luego les impresiono, sobre todo a Luis, el ascenso y el descenso mas o menos brusco y precipitado del cerro que tenemos al frente de la casa. Llegamos sin problemas y no dejamos regresar a los visitantes porque era ya tarde y es muy peligroso viajar de noche por la montaña cuando no se conoce. Les gusto mucho La Sala pues la encontraron como "casa".
                         Nos fuimos a dormir temprano. Cuando despertamos al día siguiente, ya se habían ido. A las siete, dormíamos aún.
                         Nos levantamos esperando el helicóptero, ya que era promesa de Matías Navarro , el Director, hacer llegar a Enrique Caro y a otro técnico de comunicaciones para traer los elementos e instalar la radio. Llegaron, por fin, y se dedicaron inmediatamente a su tarea. Quedaron impresionados por el silencio, la inmensidad y la belleza de este lugar. En un instante estuvo colocada la antena de varios metros y cuando volvió don Lizárraga ( el piloto del helicóptero, eximio) , sólo tuvo que esperarlos un momento, el suficiente para ser convidado con un vaso de leche fresca . Traía un niño en el asiento de atrás, Venía de Ñorco , se había lesionado la muñeca. Le dí los auxilios , lo vendé, le dí su medicación y así pudo regresar a su casa sin necesidad de ir a la ciudad. Luego se despidieron todos, subieron al helicóptero que levantó vuelo con su ronroneo característico y en dos segundos quedamos nuevamente solos los dos, en la inmensidad de la montaña.
Aquí pasé los mejores momentos de mi vida...Atrás se ve la antena que colocamos ese día.

Allá se ve el río, que pasa delante de la casa. La tierra de Las Arquitas es tierra colorada, como se ve...

La casa, desde arriba.

La casa, mi casa, nuestra casa. Prestada por la familia Medda para mi marido, que era el administrador. El la construyó , con mucho esfuerzo, con ayuda de Juan Gutierrez y Gerardo Salazar. (LAS FOTOS NO SON MIAS; ME LAS PASO UN AMIGO VIAJERO INCANSABLE)

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