sábado, 8 de junio de 2013
LOS NIÑOS
Me encontraba en el Aeroclub. Habia descendido a buscar mas carga de leche para la montaña. La guardaba alli, en ese lugar, gentilmente cedido por sus autoridades , especialmente cuando la carga era grande como en este caso, mil kilos de leche en polvo. Desde aqui el trayecto era mas corto, tardabamos menos tiempo en ir y venir y se ahorraba combustible. Todo esto porque la pista de aterrizaje del Aeroclub Tucuman se encuentra al pie del cerro San Javier, ahorrando literalmente todo el trayecto sobre la ciudad y aun mas , hasta el aeropuerto. El piloto , a su vez, tambien queria ahorrar tiempo ese dia porque el PA 18 contratado por Canal 10 iba a realizar vuelos y filmaciones de una carrera de automoviles en pleno camino de montaña y faltaba poco para su comienzo.
Cuando termine la tarea, los camarografos estaban listos para comenzar la suya. Conversando con ellos conoci al su Director de Programacion, de apellido Rojas, quien me aviso que estaban recogiendo una importante cantidad de juguetes para el Dia del Niño y que, si estaba interesada, le redactara una nota y luego me dirigiera al Canal para retirar los juguetes. Me entusiasme tanto, que instantaneamente pedi prestada una maquina de escribir y alli, en la Secretaria del Aeroclub escribi, firme y selle la nota , dejandola en manos del propio Director , haciendo mencion de la cantidad aproximada de niños que habia en la montaña.
Al mes siguiente, habia recibido una nota en la Direccion de Operativos Sanitarios, lugar donde dejaba mi direccion para la correspondencia. Se me informaba el dia y la hora en que debia dirigirme al Canal para retirar los juguetes.
Me quede en el departamento. Para ese entonces yo ya habia alquilado un departamento para encontrarme con mi hijo. Estaba ubicado en la misma capital, lo cual favorecia los penosos tramites de presentar planillas o realizar compras. Traia a mi hijo de la casa de mis padres y pasabamos juntos dos o tres dias, a veces mas, saliendo juntos a todas partes.
Este dia sabado era uno de esos. Nos habiamos levantado muy temprano, a las seis y media de la mañana, ya que a las siete nos esperaban en el Canal. Nos abrigamos muy bien. Era invierno, hacia frio y lloviznaba. Tomamos el colectivo y descendimos en la puerta del Canal. Timidamente, luego un poco mas confiados, mi hijo y yo entramos.
Nos estaban esperando. La programacion habia cambiado de idea y con la finalidad de darle mas promocion al asunto habia decidido que fuera yo en persona la que recibiera frente a las camaras la donacion de juguetes. Yo no lo podia creer. Eran mas de dos mil juguetes.
Alli conoci, mientras esperabamos que comience todo, a Susana Tous, gerente de Expreso Bisonte, una mujer muy agradable y sumamente ejecutiva, como lo comprobaria despues.
De manera que al rato se encendieron grandes luces en el set de filmacion y previamente, se realizo el sorteo de varios juquetes mayores, bicicletas y otros rodados para niños. Vimos con mi hijo como se desarrollaba una filmacion y luego, frente a luces y camaras , hable de la montaña, de sus pobladores y de sus niños. De su gran y real necesidad, quienes fueron merecidamente agasajados por este Canal en dichosa hora. Agradeci al Canal su donacion y todo termino.
Luego, me encontre con el problema del traslado de tantos juguetes. Yo no habia traido un vehiculo grande ( ni tenia como) necesario para llevar la enormidad de juguetes. Entonces Susana me regalo el traslado de los juguetes en un camion del Expreso Bisonte. Nos volvimos de regreso con Pablo, muy dichoso de haber disfrutado tanto.
Al anochecer, a punto de prepararnos para ir a dormir, llamaron por el portero. Venian los juguetes. Debo aclarar que teniamos una habitacion vacia completamente, la de servicio, ya que todavia Pablo pasaba sus dias de escuela con mis padres y solo lo traia conmigo cuando yo bajaba de la montaña. Entonces me acompañaba desde temprano, de aqui para alla, a todas partes.
Regreso a mi historia. Cuando bajamos por el ascensor , ya la gente de Bisonte habia descargado los juguetes en el hall y nos quedamos ahi, abriendo la boca, ya que todo, todo el espacio estaba cubierto de juguetes. La gente de Expreso se retiro y el portero, embelesado, nos ayudo a subir al 5° piso la preciada carga que colocamos en la habitacion vacia. Eran casi veinte bolsas enormes de plastico transparente que llegaban hasta el techo, cargadas con pelotas plasticas de todos los colores. Otras guardaban pequeñas bolsitas con juegos de cocina, de ollas, de te, todo muy plastico y colorido. Eran todos, todos, juguetes nuevos. Mi hijo estaba enloquecido. Iba y venia entre las bolsas. Para organizar el traslado se me ocurrio la idea de deshacer las grandes bolsas y dejar libres las pelotas dentro de la habitacion vacia. Asi fabricamos un pelotero en donde Pablo se canso de bucear y saltar.
Luego, agotado, comio toda la cena, tomo la leche y se quedo dormido.
A mi , el corazon me latia fuerte. Habia logrado que a la montaña se la proveyer de medicamentos, vuelos gratuitos para la salud durante todo un año, mil kilos de leche por entrega. Habia logrado llevar odontologos, sacerdotes, bioquimicos , analizadores de agua. Pero esto era como un bonus extra, Sentia una extraña sensacion que habia logrado lo maximo con mi solo esfuerzo. Mi hijo lo compartia. Y ese dia me senti feliz, muy muy feliz.
El domingo por la noche devolvi mi hijo a la casa de mis padres. El lunes me dirigi en una camioneta del SIPROSA hacia el aeropuerto con parte de la colorida carga, mas medicamentos y leche. En el Aeropuerto no todos compartian mi dicha (Siempre por ahi la mala onda ¿No?) . Yo no pensaba en nada. Sentia que esto era maravilloso. Ls pelotas de colores impactaban la vision ¡ Y eran Tantas!...
Imaginaba la montaña llena de niños corriendo tras su pelota de color , nueva como el sol. Pero algunos decian a mis espaldas : ¡Que hace esa doctora con juguetes! Creian que yo hacia algun tipo de propaganda personal...Se me encoge el corazon cuando recuerdo esos comentarios que tan diligentemente me hicieron llegar terceras personas. Pero ese era un mundo que estaba fuera de mi. Mi entusiasmo era tal que no le di importancia. Vole en el Piper cubierta de colores. Las pelotas llegaban hasta el techo, me impedian ver. Llegaban hasta el techo y cubrian toda la cabina.
Cuando llegamos a Anfama soplaba el viento con fuerza. Aterrizamos sobre la elevada pista ubicada sobre el morro del cerro y al rato aparecio, enfrentando las rafagas del viento, don Alvarez, el enfermero de Anfama. El dispensario estaba ubicado al pie de la pista, y el ruido del motor lo habia alertado.Venia acompañado de algunas personas mas, ya que siempre que llegaba el avion es que habia una carga para trasladar. Vi tambien varios niños.
Recuerdo todavia como en un espejismo , como algunas pelotas se escapaban de mis manos con la fuerza del viento , para saltar laderas abajo. Recuerdo a los niños, con los ojos brillantes. Recuerdo a los niños corriendo detras de ellas. Y a otros con las manos y los ojos llenos.
Recuerdo tambien a un pequeñin como de cinco años, con sus pies descalzos y sus piernitas quemadas y robustas. Su ropita volandole al viento. Corriendo muy cuesta abajo, con dos pelotas anaranjadas , una debajo de cada bracito, corria presuroso , temiendo que se las quitaran...
La imagen de ese niño de espaldas, escapando con las pelotas, como una pinta de color en la inmensidad de la pradera amarillenta, me quedo grabada como en una fotogrfia. Grabada en mi mente y en mi corazon. Y la llevare siempre conmigo...
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