DIARIO
Miércoles 04 de Mayo de 1994
Este es el tercer día que estamos en Las Arquitas.Planeamos quedarnos el mes entero.
Llegamos el sábado,en un avión del Aeroclub, hasta la pista de Ancajuli,casi a la una de la tarde.El avión nos dejó con nuestra carga y se marchó.
En Ancajuli conocimos al nuevo secretario de la Comuna, Luis Núñez, quien hace escasos quince días había llegado a la montaña para tomar su cargo.Nos recibió con grandes muestras de alegría, pues se encontraba muy solo.La soledad en la montaña llega a doler, si no se está acostumbrado.
Me puse a la tarea de ordenar el desvencijado CAPS y nos dió mucho gusto a todos el ver cómo funcionaba de bien la heladerita recién conseguida ( y con mucho esfuerzo) para las vacunas.
Entre papeles viejos encontré encontré un cuaderno de la señora de Soaje, antugua propietaria de la Sala de Ancajuli.Allí estaban anotadas las trasmisiones radiales de la estancia,vuelos con médicos, ingenieros, transporte de alimentos, fiestas, toda una reliquia. Haciéndose la noche, entre empanadas y vino Crestón, nos quedamos hablando hasta cerca de las cuatro de la madrugada, entusiasmados por el deseo de hacer y mejorar,la salud, las viviendas, la escuela, los temas importantes de la montaña.
Al día siguiente, domingo, comenzó la búsqueda de los caballos para viajar a Las Arquitas. Paciencia, si hay que buscar caballos,no es tan fácil. Esperamos hasta cerca del mediodía y aprovechamos con el enfermero para dejar el CAPS hecho una pinturita.
Luis y el casero de La Sala, Puleta,quisieron acompañarnos en el viaje para conocer la casa de Las Arquitas.En el primer tramo del camino, todo muy bien, luego, les impresionó con un poco de temor, el ascenso y especialmente el descenso brusco del cerro que está al frente de la casa.Y por suerte,ya al anochecer, llegando sin problemas a la casa querida.
No los dejamos regresar, porque era noche cerrada y afuera hay peligros y rondaban los pumas.No es que ataquen a la gente, aunque hay algunos relatos, pero sí espantan a los caballos y eso es peligroso en el sendero escarpado.
Les gustó muho La Sala de Las Arquitas. La encontraron muy acogedora, hogareña, como "casa".
Nos fuimos a dormir temprano. A las siete, dormíamos aún. Cuando nos levantamos , ellos ya habían partido con las primeras luces.
Sentados al sol de la incipiente mañana , tomando café con pan amasado, esperamos el helicóptero. Mirábamos el círculo de piedras pintadas de blanco en la ladera descendente de la casa : nuestro "helipuerto". Matías Navarro, piloto excepcional, nos ha hecho la promesa de traer hoy la antena de radio,junto a los técnicos para instalarla.
Llegó el helicóptero con su ruido de moscardón pesado , y se asentó suavemente dentro del círculo de piedras. Bajaron Enrique Caro y otro técnico, traían todo. Don Lizárraga aceptó un vaso de leche fresca, recién ordeñada. Sin perder tiempo se pusieron a la tarea, en la montaña uno no se puede dar el lujo de perder el tiempo, cuando vuela. En la parte de atrás de la casa se erigió la nueva antena, se colocaron la radio, el panel solar y la batería. En un silencio expectante se hizo la primera comunicación con el área oeste.Contestaron : Atento,atento,aquí area oeste a Z 21. Aplaudimos. Alberto Gutiérrez no cabe en sí de gozo. Ya nunca más aislados. La radio une, y salva vidas.
Trae también don Lizárraga a un niño que se ha caído y lesionado la mano,es una esguince. Le coloco un vendaje, le doy la medicación. Todos se despiden y suben al helicóptero. Mientras gira para enfrentar la cañada, nos saludan con la mano.Mision cumplida!
El ron ron del helicóptero se aleja sobre el río. Y en un instante vuelve el silencio. Y quedamos solos.



Buenas Alejandra, espero te encuentres bien. Estoy investigando la historia de las comunas: sabrás si el libro de registro de Anca Juli se encontrará disponible aún? Podré contactarte? Gracias! Milena
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