domingo, 2 de septiembre de 2018

LLEGANDO A CHAQUIVIL

   Retornando a los recuerdos lejanos,que nunca se pierden, sino que están dormidos, y,cuando alguien por cualquier motivo,toca a su puerta, se despiertan más vivos que nunca...
   Habrá sido la tercera vez, o la cuarta, quizá,que llegaba a Chaquivil. Había llovido los días anteriores, pero ahora fulguraba la mañana ,brillante y el follaje verde de la pradera hacía estremecer la vista.
   Vestida "a todo trapo", jeans nuevos,camisa a cuadros, mochila a la espalda, botas de cuero nuevas y relucientes,había dejado atrás la pista y también al avión,y me adentré con ímpetu por el sendero que iba hacia la Sala primero y luego hacia el pequeño dispensario que me servía de hogar transitorio.
   Cruzando la escuela, saludando a los maestros y chicos que disfrutaban del recreo, el sendero estrecho se abría como una arteria blanca entre piedras y musgos.
   ¡Qué satisfacción! Aceleré el paso porque el viento fresco me daba en la cara y me revivía.El olor de la paja húmeda, indescriptible,traía un vaho de primavera-verano. Por ahí con el ruido de los pasos, escapó siseando una serpiente.A lo lejos un mugido solitario. Un chasquido de alas, un relincho.
   Pasé el alto de la loma verde y poco a poco el camino sinuoso se fue adentrando en el bosque de alisos.El silencio se profundizó,el sol fue oculto tras las ramas altas de árboles centenarios. sólo oía el jadeo de mi respiracón rítmica y el resbalar del calzado entre piedras y arena.
   En lo más profundo del bosque el sendero se bifurcó en varias direcciones y se perdió detrás de un lodazal de varios metros de largo : la famosa ciénaga...
  Busqué un camino alternativo, no lo había. Hacia adelante sólo había barro movedizo y alguno que otro parche de paja que había sobrevivido a la tormenta  y que semejaban islas en medio de tanto barro. Tanteé. Había algunas partes más firmes que otras. -Bueno, tengo que seguir, me dije. No me va a parar un poco de barro. Y avancé varios pasos adentro del lodo.
   Al principio bien, un poco pesado,pero los pies sólo se hundían un poco y avancé sin problemas,
   Hice quince pasos sin problemas. Qué bueno! Sigo adelante,resueltamente.
   Hago un solo tranco rápido y... mi bota se hunde hasta el borde de la canilla en un barro espeso y pegajoso.Ja! Un pie adentro y el otro afuera... Pierdo el equilibrio,apoyo el otro pie, y...también me lo traga el barro!
   Triste imagen ésta...Ahí parada en medio de un bosque silencioso y penumbroso, en medio de un lodazal, ha quedado la doctora del cerro, atrapada sin poder salir. Atrapada real y totalmente. Sumergida en el barro sin poder alzar los pies (el barro ejerce un efecto sopapa y las botas están como pegadas al suelo)
   Me quedo ahí, quieta, parada.Expectante, con la mochila al hombro. Ya vendrá alguien por este sendero.Con calma, aprovecho para observar el paisaje que me rodea.Pareciera que los árboles enormes están inclinados sobre mí, observándome también. Ni un soplo de viento, ni un ave, ni un bicho, ni un sonido. Nada.
   Pasa una hora, calculo, quizá fue menos, y entiendo que quizá en todo el día no venga nadie por este sendero.
   No hay mas remedio que sacarse las botas. Por suerte, puedo. Primero un pie, luego el otro. Descalza, en el barro. Primero arrojé la mochila a un costado, para no caerme.
Sin el peso del cuerpo es fácil levantar las botas.
   A cruzar lo que resta del lodazal descalza , el barro se me pega en las manos, la cara, me salpica el pelo,la espalda. Por fin lo blando da lugar a las pequeñas islas que juntas forman terreno más firme.
Por último tierra dura y seca.
   Cuando llego a la casa de Berta, la enfermera, su hija se asombra y llama : Mamá! Venga, que viene la doctora toda embarrada!...Sí, la montaña te cambia todos los planes...Y siempre te sorprende...

4 comentarios:

  1. Qué bueno que hayas retomado esto de dejar memoria de momentos tan intensamente vividos!
    Espero por más notas tan bien narradas como las que ya has publicado.
    Gracias por los recuerdos!

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    1. Hola Dirk! Gracias! Se amontonan los recuerdos!

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    3. Hola Ale!
      No dejes que escapen esos tremendos recuerdos! A dejarlos plasmados para que no se pierdan en el olvido, pero más que para eso, para que el mundo sepa de ellos!

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